martes, 9 de abril de 2013

PALACIO ÍÑIGUEZ


Reconocido por albergar la tradicional Confitería Torres, construido para la familia de Antonio Íñiguez Larraín por los arquitectos Alberto Cruz Montt y Ricardo Larraín Bravo en la manzana comprendida por la Alameda y Dieciocho.

De estilo renacentista francés, el edificio contaba con tres pisos y mansarda. Su fachada poseía estatuas, medallones y ornamentación que lo caracterizó en su época.

Los primeros pisos de este palacio fueron utilizados para instalar locales comerciales, mientras que en las habitaciones superiores residía la familia Íñiguez Larraín.

Los Iñiguez

José Santiago Iñiguez llegó a Valparaíso desde Castilla la Vieja en España, e instaló en el puerto una casa comercial con tal éxito, que llegó a tener barcos que llegaban hasta Panamá. Su hijo Pedro Felipe continuó la obra, con un activo intercambio comercial con Perú, Brasil y Centroamérica. Adquirió entonces tierras en el sur y para completar el cuado, tan característico de la época, se dedicó a la política, en las filas del Partido Liberal Doctrinario, llegando a ser dos veces presidente de la Cámara de Diputados.

Se casó con la reconocida e ilustrada escultora Rebeca Matte, quien por sus méritos fue la primera extranjera y mujer que fue nombrada profesora en la Academia de Bellas Artes de Florencia.

Nieta de Andrés Bello, entre sus esculturas más públicas están la ubicada afuera del Museo de Bellas Artes llamada el Viego Horacio o El Eco y el monumento a Los Héroes de la Concepción, ubicado en el bandejón central de la Alameda diagonal al palacio.

De este matrimonio nacieron tres hijos y sobrevivieron dos: Antonio y Loreto, quienes también tuvieron resonancia social. El primero escribió entre otros, la "Historia del período revolucionario en Chile, 1841-1851" y su hija fue reina de belleza en el año 1893. Por disposición del Intendente Benjamín Vicuña Mackenna, la ganadora de aquel año inscribiría su nombre en una calle santiaguina; de ahí el nombre de la calle del barrio Bellavista.


La manzana comprendida entre la Alameda, Dieciocho, San Ignacio y Alonso Ovalle era sólo un sitio eriazo rodeado por cuatro altas murallas con una gran puerta hacia la Alameda que tenía un letrero “Dios y Patria” que la coronaba. Era el llamado “patio de las carretas” y su dueño Don José Miguel Iñiguez Iñiguez tenía su residencia en la calle Bandera 121. A este patio llegaban los productos de los fundos Tantehue y Popeta para ser comercializados en Santiago. Con el pasar del tiempo mi padre, Eduardo Iñiguez Tagle heredó dicha esquina y comenzó a edificar su casa en ella, pues residía en su fundo Santa Ana y tenía a su familia en la casa de su suegro, Francisco Ramón Undurraga Vicuña. En esta casa que se comenzó a construir en 1908 está enclavado el “Centenario Torres” de hoy. Véase sobre la ventana del tercer piso, habitación en que nació el que escribe estas líneas un medallón que el arquitecto Ricardo Larraín Bravo hizo colocar con las iniciales de mi padre entrecruzadas.

Guido Íñiguez Undurraga.


Hasta allí llegó la Confitería Torres, que había comenzado a funcionar en 1879 con las creaciones del mayordomo José Domingo Torres, y terminó convirtiendo el edificio en un lugar de reunión de políticos e intelectuales chilenos.

El café contaba con clientes asiduos como el presidente Arturo Alessandri Palma y el escritor Joaquín Edwards Bello e, incluso, fue uno de los sectores elegidos para realizar actividades en el Centenario de la Independencia.


Además, la confitería se convirtió en un patrimonio histórico al crear el sándwich "Barros Luco" en honor al presidente Ramón Barros Luco, quien acostumbraba a pedir el pan con churrasco y queso derretido.

Tras unos años de decadencia, el 2002 el restorán fue adquirido por la familia Soto Misseroni, con el desafío de revivirlo, mientras el resto del Palacio pertenecía al Duoc y por algunos años se instaló un preuniversitario.

Lo que nació en 1908 quedó en gran parte reducido a escombros el martes, 9 de abril de 2013. Luego que un violento incendio afectó a uno de los edificios patrimoniales más importantes del centro de Santiago. Se  hablaron de un destrozo del 70% y gran peligro de derrumbe. 


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